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Acindar exportó 30.000 toneladas de palanquilla a Colombia en la tercera salida desde el muelle de Zona Franca Santafesina

28 Jun 2026

Muelle de Zona Franca Santafesina cargando palanquilla de Acindar rumbo a Colombia

Acindar embarcó 30.000 toneladas de palanquilla con destino a Colombia en la tercera exportación realizada desde el muelle de la Zona Franca Santafesina, en Villa Constitución. La operación, concretada el 28 de junio, movilizó 1.092 camiones y 12.600 piezas de acero, en un año en el que la siderúrgica redujo su producción cerca de un 40% respecto de los niveles previos a 2023. Ni el comprador colombiano ni el valor de la operación fueron confirmados por fuentes oficiales al cierre de esta nota.

Un embarque de escala en medio de la caída productiva

El volumen despachado equivale a poco más de la cuarta parte de lo que Acindar proyecta exportar en todo 2026. Según estimaciones de la propia empresa difundidas semanas atrás, la producción del año rondará las 860.000 toneladas, de las cuales unas 120.000 tendrían como destino mercados externos. El resto se destina a la plaza doméstica, hoy con una demanda muy por debajo de los niveles históricos de la compañía.

La operación de Villa Constitución cobra relevancia en ese contexto. Mientras la acería de la planta santafesina atravesó paradas de producción por acumulación de stock —la más reciente, a mediados de junio, coincidente con el feriado del día 15—, la empresa sostuvo en paralelo un ritmo de despacho externo que ubica a Colombia como uno de los destinos activos del año. La compañía cuenta actualmente con unos 2.200 empleados propios y 1.300 contratistas distribuidos entre Villa Constitución, San Nicolás, Rosario y La Tablada, y en la acería santafesina —el sector directamente vinculado a la producción de palanquilla— trabajan alrededor de 200 operarios en dos turnos.

Acindar es, junto con el grupo Techint, uno de los dos polos que concentran la producción siderúrgica argentina de productos no planos. La compañía nació en 1942 en Rosario, a partir de la fundición de chatarra para barras de construcción, y trasladó su núcleo productivo a Villa Constitución en la expansión de los años cincuenta. Desde 2008, ArcelorMittal controla más del 99% de su capital, lo que integra a la planta santafesina a la red de comercio exterior del grupo siderúrgico global, con presencia en más de sesenta países. Esa pertenencia es, en parte, la que explica la capacidad de la compañía para direccionar volúmenes de producción excedente hacia mercados de la región cuando la demanda doméstica no absorbe la capacidad instalada.

Los números del embarque

La exportación fue la tercera despachada desde que el muelle de la Zona Franca Santafesina quedó habilitado para operaciones de esta escala. La carga se completó con la participación de cuatro empresas de Villa Constitución, que se sumaron a la logística de traslado desde la planta hasta el punto de embarque. El movimiento demandó 1.092 camiones para trasladar las 12.600 piezas de palanquilla que conformaron el total de 30.000 toneladas despachadas.

 

Dato Valor
Volumen exportado 30.000 toneladas
Piezas embarcadas 12.600
Camiones movilizados 1.092
Empresas locales participantes 4 (Villa Constitución)
Producto Palanquilla de acero
Origen Acindar, Villa Constitución (Santa Fe)
Destino Colombia
Punto de embarque Muelle Zona Franca Santafesina, Villa Constitución
Fecha del embarque 28/06/2026
N° de exportación desde el muelle Tercera
Comprador colombiano
Valor de la operación

 

Comprador y valor de la operación: fuente pendiente de confirmación oficial.

 

Colombia como mercado para la palanquilla argentina

Colombia no cuenta con una industria siderúrgica integrada de la escala de la argentina y depende en buena medida de importaciones de acero semiterminado para abastecer a sus laminadores de productos largos, orientados sobre todo a la construcción. Esa brecha estructural entre capacidad de acería y capacidad de laminación es la que explica por qué el país recibe palanquilla de distintos orígenes, entre ellos productores sudamericanos que, como Acindar, disponen de capacidad ociosa para colocar en el mercado externo. Para una siderúrgica argentina, competir en ese mercado implica sumar el costo del flete marítimo al del insumo, motivo por el cual la eficiencia del tramo terrestre y portuario previo al embarque —el que resuelve el muelle propio de la Zona Franca Santafesina— incide de manera directa en la competitividad final de la oferta.

El rol del muelle propio

La Zona Franca Santafesina es, según remarcó el propio gobierno provincial, la única zona franca del país que dispone de un muelle propio sobre el sistema de navegación que conecta con las terminales de ultramar. Esa condición le permite a las empresas radicadas en su perímetro operar despachos de exportación sin depender de las terminales portuarias de la provincia de Buenos Aires, algo que la gestión de Maximiliano Pullaro viene señalando como un eje de su política de infraestructura logística.

El ministro de Desarrollo Productivo santafesino, Gustavo Puccini, planteó que contar con muelle propio permite optimizar tiempos y reducir costos operativos, además de habilitar la participación de empresas locales en operaciones de escala internacional como la de esta semana, en la que intervinieron cuatro firmas de Villa Constitución en distintas etapas de la logística. La secretaria de Transporte y Logística de la provincia, Mónica Alvarado, situó la estrategia portuaria como una política de Estado orientada a reducir la dependencia histórica de los puertos bonaerenses y ampliar el acceso a destinos internacionales.

Desde la conducción de la Zona Franca Santafesina, su titular, Mauro Gisbert, sostuvo que la seguridad y previsibilidad demostradas en el operativo confirman la capacidad de la infraestructura provincial para sostener despachos de esta envergadura. El funcionario remarcó además la articulación con el entramado de empresas de Villa Constitución como parte del resultado.

Tercera salida, patrón que se repite

Se trata de la tercera exportación de palanquilla concretada desde el muelle de la Zona Franca de Villa Constitución, aunque las fuentes oficiales no precisaron volúmenes ni fechas de los dos embarques anteriores. El patrón que sí queda establecido es el de Acindar como el operador siderúrgico detrás de los tres despachos y Colombia como destino recurrente, al menos en esta última operación.

La palanquilla es el producto semiterminado que resulta de la colada continua del acero líquido en la acería, previo a su laminación en productos largos —barras, perfiles, alambrón—. Es, en términos de la cadena de valor siderúrgica, un insumo antes que un producto final, lo que explica que su exportación no compita con la venta de productos terminados en el mercado interno sino que abra un canal adicional de colocación para la capacidad ociosa de la acería.

Villa Constitución concentra buena parte de la identidad industrial del cordón siderúrgico santafesino conocido como el Triángulo de Oro, que reúne a la ciudad junto con San Nicolás y Ramallo del lado bonaerense. En ese corredor conviven la acería de Acindar, plantas de Ternium Argentina y proveedores de servicios metalúrgicos que abastecen a ambas siderúrgicas. La existencia de una terminal de exportación propia dentro de ese cordón —la de la Zona Franca Santafesina— busca acortar la distancia física entre la producción y el embarque, un factor de costo relevante cuando se compite por mercados externos con siderúrgicas de Brasil y de otros países de la región que operan con puertos de aguas más profundas.

El contexto sectorial: producción en baja, exportación como válvula

La producción de acero crudo en Argentina viene de un año y medio de contracción, con la industria de la construcción y el segmento de obra pública nacional como los principales factores de arrastre a la baja. Ese cuadro se refleja en la cadena de proveedores de Acindar: distribuidores, centros de servicio y fabricantes de estructuras metálicas que consumen barras y perfiles laminados a partir de palanquilla vienen reportando caídas de facturación en términos reales durante 2026. En ese escenario, cada tonelada que la acería coloca en el exterior es, para la compañía, una forma de sostener el nivel de utilización de sus hornos sin acumular stock adicional en un mercado doméstico que no lo demanda.

La búsqueda de mercados externos no es un dato menor para una empresa que en simultáneo ajusta su operación doméstica. La caída de la actividad en la construcción y en la industria en general redujo la demanda de productos de acero no plano, el segmento en el que Acindar concentra alrededor del 60% de la capacidad instalada del país. Esa combinación —mercado interno deprimido, capacidad instalada ociosa— es la que la compañía busca compensar parcialmente con embarques como el de esta semana, en un esquema en el que la propia empresa reconoció ante la prensa especializada que ve margen para competir por ventas de productos de acero en países de la región.

Para consolidar ese objetivo, Acindar anunció semanas atrás una inversión de USD 80 millones en el puerto de Villa Constitución orientada a mejorar instalaciones y productividad, un dato que contextualiza el interés de la compañía en sostener y ampliar su capacidad de despacho externo más allá de esta operación puntual.

El gremio y el equilibrio productivo

Las paradas periódicas de la acería de Villa Constitución, motivadas por la acumulación de stock, fueron tomadas por la conducción sindical de la Unión Obrera Metalúrgica como parte de un proceso de adecuación a un mercado que, si bien dejó de caer, permanece estancado. Durante esas paradas la empresa recurre a francos compensatorios y adelantamiento de vacaciones para el personal de la acería, sin afectar el resto de las plantas del grupo. En ese marco, cada operación de exportación que permite sostener el ritmo de los hornos —como la despachada esta semana hacia Colombia— reduce la frecuencia con la que la compañía necesita recurrir a este tipo de ajustes, lo que la vincula de manera indirecta con la estabilidad laboral de los cerca de 200 operarios que trabajan en el sector.

Qué implica para el resto de la cadena santafesina

La habilitación de un muelle propio dentro del régimen de zona franca no beneficia únicamente a Acindar. El mismo esquema logístico queda disponible, en principio, para otras empresas radicadas en el perímetro franco que busquen exportar producción metalúrgica sin pasar por las terminales de Buenos Aires o Rosario. Para centros de servicio, fabricantes de estructuras y proveedores de la cadena de valor del acero instalados en el cordón industrial santafesino, la consolidación de esta vía de salida representa, en los términos planteados por el propio gobierno provincial, una reducción potencial de costos logísticos que hasta ahora no estaba disponible a esa escala fuera de los puertos tradicionales.

Lo que no está confirmado

Ni el gobierno provincial ni la empresa identificaron a la firma colombiana receptora de la palanquilla, ni informaron el valor de la operación comercial. Los comunicados oficiales y la cobertura periodística de la semana se concentraron en los aspectos logísticos del despacho —volumen, piezas, camiones, empresas locales involucradas— sin precisar datos comerciales de la transacción. Tampoco trascendió si el embarque corresponde a un contrato puntual o se enmarca en un acuerdo de suministro de mayor plazo con el mercado colombiano.

El dato que queda

Con este despacho, Acindar avanza en su objetivo declarado de ampliar la porción exportadora de una producción que este año se ubicará en torno a las 860.000 toneladas, todavía lejos del millón cien mil que la compañía alcanzaba antes de 2023. De las 120.000 toneladas que la empresa estima destinar a mercados externos en el año, 30.000 —una de cada cuatro— ya salieron rumbo a Colombia en un solo embarque, a través de un muelle que la provincia de Santa Fe promueve como su vía directa hacia el comercio exterior.

El dato queda incompleto en su dimensión comercial: sin comprador identificado ni valor de operación confirmado, la información disponible permite reconstruir la escala logística del despacho pero no su impacto económico directo para la compañía ni las condiciones en las que se pactó la venta. Esa es, por ahora, la información que separa a este embarque de un caso de estudio comercial completo y lo deja, en los términos en que fue comunicado, como un hito de infraestructura antes que como una operación comercial documentada en detalle. Si en las próximas semanas la empresa, la Cámara Argentina del Acero o algún organismo de comercio exterior difunden esos datos, la cobertura de esta nota podrá completarse con esa información adicional sobre la operación.