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CEAD, la cámara que representa al alambre argentino

13 Aug 2026

Bobinas de alambre de acero trefilado en planta industrial argentina

La Cámara de Elaboradores de Alambres y sus Derivados (CEAD) agrupa a los fabricantes argentinos de alambre de hierro y acero, tanto sin revestir como revestido, y a las empresas que usan alambre, alambrón o barras como insumo para producir bienes terminados. Funciona como cámara sectorial dentro de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), con sede en Adolfo Alsina 1609, 2° piso, en la Ciudad de Buenos Aires.

La pertenencia a ADIMRA no es un detalle administrativo: define cómo opera CEAD. La cámara no tiene estructura propia de negociación colectiva ni equipo técnico independiente; canaliza a sus asociados a través de los equipos profesionales de ADIMRA para comercio exterior, relaciones laborales, capacitación y estudios económicos. Es el modelo típico de las cámaras sectoriales metalúrgicas argentinas: representación de nicho puertas adentro de una federación con peso institucional.

A quién representa

CEAD nuclea alrededor de 80 empresas del sector. El padrón incluye tanto trefiladoras que parten de alambrón para producir alambre en distintos calibres y terminaciones, como fabricantes de productos derivados que usan ese alambre como insumo. Entre los asociados figuran firmas como Abacor S.R.L. (alambres de acero y laminación en frío de flejes), Aceros Borroni S.A. (trefilado y tratamiento superficial), Aceros Chubut S.R.L. (trefilado y galvanizado) y Aceros MB S.A. (alambres trefilados, barras y tratamientos térmicos y superficiales), entre otras.

El universo de productos que cubre la cámara es amplio: alambre negro y galvanizado, alambre para hacienda y agro, mallas y tejidos metálicos, cables y trenzas de acero, cadenas y elementos de sujeción, resortes industriales y cepillos metálicos. Esa dispersión de productos finales es la razón por la que CEAD agrupa tanto a productores primarios de alambre como a manufactureros que lo transforman en artículos de uso industrial, agropecuario y de la construcción.

Esa heterogeneidad tiene una consecuencia directa sobre la representación institucional: CEAD no negocia en nombre de una cadena de producción homogénea, sino de un conjunto de pymes con escalas y mercados distintos. Una trefiladora que abastece alambre para postes y tranqueras al agro pampeano compite en condiciones muy distintas a un fabricante de resortes de precisión para autopartes, aunque ambos compren el mismo tipo de insumo. La cámara actúa como punto de encuentro de esos intereses dispares frente a temas comunes: costo laboral, presión impositiva, competencia de importados y acceso a alambrón a precio competitivo.

Estructura institucional y autoridades

CEAD funciona con una comisión directiva renovable, integrada por representantes de las empresas asociadas. La conducción actual está encabezada por la Lic. Nora Reznik (Dorking S.A.) como presidenta, con Lic. Javier Prieto (Cebe S.A.) en la vicepresidencia, Lic. Sebastián Pin (Multicadenas S.R.L.) como secretario e Ing. Julián Popper (Facbsa) como tesorero. La cámara no publica en su sitio institucional una fecha de fundación ni una reseña histórica detallada, dato que queda pendiente de confirmación oficial.

 

Cargo Representante Empresa
Presidente Lic. Nora Reznik Dorking S.A.
Vicepresidente Lic. Javier Prieto Cebe S.A.
Secretario Lic. Sebastián Pin Multicadenas S.R.L.
Tesorero Ing. Julián Popper Facbsa
Fundación

 

Fuente pendiente de confirmación oficial para el año de fundación de la cámara.

El proceso detrás del producto

El alambre que producen los asociados de CEAD parte de alambrón laminado en caliente, que se somete a trefilado en frío para reducir su diámetro y ajustar sus propiedades mecánicas. Según el destino final, el proceso incorpora decapado, tratamiento térmico de recocido para recuperar ductilidad después del trefilado, y terminaciones superficiales como galvanizado en caliente o electrolítico para protección anticorrosiva. La combinación de calibre, dureza final y tipo de recubrimiento determina si el alambre queda apto para hacienda, para construcción, para la industria automotriz o para la fabricación de resortes y sujetadores.

Cada pasada de trefilado reduce la sección del alambre y, al mismo tiempo, incrementa su dureza por deformación en frío —lo que en planta se conoce como acritud—. Cuando el producto final necesita conservar ductilidad, como el alambre para atar o para mallas que deben doblarse sin quebrarse, el recocido posterior es un paso obligado del proceso. Cuando en cambio se busca alta resistencia mecánica, como en alambre para resortes o para cable de acero, el trefilado se ajusta para conservar esa acritud sin tratamiento térmico adicional. Esa decisión de proceso —recocer o no recocer, y en qué punto de la secuencia de trefilado— es la que distingue a un alambre blando de uso general de un alambre de alta resistencia, y explica por qué un mismo alambrón de origen puede terminar en productos con propiedades mecánicas muy distintas.

Esta cadena de valor es la que conecta a CEAD con el resto del entramado metalúrgico: sus asociados compran alambrón a las acerías locales, lo procesan y abastecen tanto al mercado interno —agro, construcción, industria— como, en menor medida, a exportación. La cámara no fija precios ni condiciones comerciales; su rol es de representación institucional y gestión sectorial, no de intervención en el mercado.

La posición de los trefiladores en esa cadena es la de un eslabón intermedio con poco margen de maniobra sobre el precio de su principal insumo. El alambrón —el producto laminado en caliente que se trefila hasta obtener alambre— se produce en un número acotado de plantas siderúrgicas del país, lo que deja a las empresas de CEAD como tomadoras de precio en la compra de materia prima y expuestas, a la vez, a la competencia de alambre importado terminado cuando el tipo de cambio o los aranceles lo favorecen. Ese doble condicionamiento —costo de insumo local y presión de producto importado— es uno de los temas recurrentes que la cámara traslada a ADIMRA en sus gestiones ante el Estado.

Gestión gremial: convenios y contribución sectorial

La actividad más concreta y verificable de CEAD como cámara pasa por la negociación colectiva. Al integrar ADIMRA, sus asociados quedan alcanzados por el Convenio Colectivo de Trabajo N° 260/75, que rige la relación laboral con la Unión Obrera Metalúrgica de la República Argentina (UOMRA) y con la Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica de la República Argentina (ASIMRA). Sobre ese convenio se apoyan los acuerdos paritarios sucesivos que ADIMRA negocia con ambos gremios y que alcanzan a las empresas del sector del alambre.

Un hito de gestión concreto es el Acuerdo N° 58/01, que instituyó una contribución convencional obligatoria del 1% sobre el total de remuneraciones brutas mensuales devengadas, con un tope máximo, destinada a financiar la representación sectorial, la capacitación y las acciones de competitividad de la industria metalúrgica. El acuerdo se firmó el 5 de septiembre de 2001 entre ADIMRA y UOMRA, fue homologado por Resolución SSRL N° 227/01 el 18 de octubre de ese año, se publicó en el Boletín Oficial el 8 de enero de 2002, y su tope máximo fue actualizado por Resolución ST N° 1004/12 el 15 de octubre de 2012. La contribución alcanza a todas las empresas metalúrgicas del país, sean o no socias de ADIMRA, y es uno de los mecanismos que sostiene financieramente la estructura de representación de la que forma parte CEAD.

Servicios a los asociados

A través de ADIMRA, CEAD ofrece a sus empresas gestiones ante autoridades en materia de comercio exterior, asesoramiento y difusión de normativa vigente, participación en la negociación de convenios laborales, capacitación para mandos medios y operarios en articulación con el Instituto Argentino de Estudios Empresariales (IAEA-ADIMRA), seguimiento de tendencias en innovación y competitividad, información regulatoria en materia ambiental, difusión de ferias y actividades de promoción comercial, e informes económicos semestrales sobre la evolución del sector para apoyar la toma de decisiones de sus asociados.

Esta estructura de servicios compartidos es la razón por la que cámaras chicas como CEAD —80 empresas, sin equipo técnico propio— pueden sostener representación permanente ante organismos públicos y gremios sin necesidad de una estructura administrativa propia de gran tamaño. El costo de esa representación se financia, en parte, con la contribución convencional del Acuerdo 58/01.

El lugar de CEAD dentro del mapa metalúrgico

Dentro del universo de las más de 60 cámaras que integran ADIMRA, CEAD ocupa el segmento específico del alambre y sus derivados, distinto de las cámaras de fundición, de maquinaria agrícola o de autopartes, aunque comparte con todas ellas la misma estructura de representación federada. Esa arquitectura —una cámara sectorial chica apoyada en los servicios de una asociación de segundo grado— es la norma en la industria metalúrgica argentina, donde pocas actividades tienen escala suficiente para sostener una cámara autónoma con estructura propia.

Para un lector del sector siderúrgico y metalúrgico, la utilidad de identificar a CEAD como referente pasa por reconocer un canal de interlocución concreto: cuando una empresa de trefilado o de productos de alambre necesita información sobre convenios laborales vigentes, normativa de comercio exterior o participación en misiones comerciales y ferias del rubro, CEAD —a través de ADIMRA— es la vía institucional prevista para ese contacto, en lugar de gestiones individuales dispersas ante cada organismo.