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Día de la Industria 2026: la siderurgia crece 10,7% mientras la metalmecánica cae al 39% de capacidad

02 Sep 2026

Planta siderúrgica argentina en producción durante el Día de la Industria 2026

Argentina conmemora este 2 de septiembre el Día de la Industria en el marco de uno de los escenarios más tensos de los últimos años para el sector fabril. La Unión Industrial Argentina (UIA) trasladó el acto central a una planta privada en Malvinas Argentinas, con presencia oficial reducida, mientras el discurso del presidente de la entidad, Martín Rappallini, se organizó como reclamo directo al Gobierno nacional por la carga impositiva, el costo del financiamiento y el impacto de la apertura importadora. Para la industria metalúrgica y siderúrgica, la fecha llega con datos dispares: caída generalizada en la metalmecánica y recuperación selectiva en la producción de acero crudo, sostenida por la demanda de energía y minería.

Una fecha que nació de un contrabando

El origen de la efeméride no tiene relación con una fábrica ni con una política de Estado. El 2 de septiembre de 1587 zarpó desde el fondeadero del Riachuelo, entonces puerto de Buenos Aires, la carabela San Antonio con destino a Brasil. Llevaba en sus bodegas cubrecamas, frazadas, tejidos, sombreros y bolsas de harina producidos en Santiago del Estero y Tucumán, fletados por el obispo Fray Francisco de Vitoria. El cargamento se convirtió en la primera exportación registrada del actual territorio argentino. Pero el envío escondía algo más: según la denuncia del entonces gobernador del Tucumán, Ramírez de Velasco, dentro de las bolsas de harina viajaban barras de plata provenientes del Potosí, cuya salida estaba prohibida por Real Cédula de la Corona española.

El desarrollo industrial propiamente dicho tardaría más de tres siglos en consolidarse. Recién a partir de 1930, con la crisis internacional y el freno al modelo agroexportador vigente desde la Batalla de Caseros, el país giró hacia un esquema de sustitución de importaciones que dio origen a buena parte del parque fabril moderno. En 1941 se estableció oficialmente el 2 de septiembre como Día de la Industria Nacional, en homenaje a aquel primer embarque de 1587.

El diagnóstico de la UIA: caída de actividad y menos empresas

El Centro de Estudios de la UIA (CEU-UIA) registra una baja del 2,2% en la producción industrial durante el primer semestre de 2026 frente a igual período de 2025, con la actividad todavía un 11% por debajo de los niveles de 2022. Los indicadores adelantados de julio muestran una suba interanual cercana al 1,4%, pero la propia entidad advierte que ese número responde a una base de comparación baja y no refleja una recuperación consolidada.

El costado social del dato es concreto: el sector perdió 52.000 empleos directos en el último año. A esto se suma una proyección de la consultora I+D que estima, hacia el cierre de 2026, un saldo neto negativo de unas 3.000 empresas productivas —diferencia entre aperturas y cierres—. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) calcula además que, desde el inicio de la actual gestión de gobierno, los servicios se encarecieron un 30% en términos relativos, un factor que golpea directamente la estructura de costos de las pymes industriales.

Puertas adentro de la UIA reconocen avances en el frente macroeconómico —baja de la inflación, control del gasto público, fin del cepo para importar— pero remarcan que la transición hacia una etapa de crecimiento está resultando más costosa de lo previsto para buena parte del entramado productivo. La caracterización que circula entre los industriales es la de "dos argentinas económicas": una que se contrae, integrada por industria, construcción, comercio y parte de los servicios, y otra que crece de la mano de la energía, la minería y el agro.

Siderurgia: la excepción parcial dentro de un cuadro metalúrgico débil

Para el sector del acero, el panorama de 2026 combina dos velocidades distintas dentro de la misma cadena de valor. Según la Cámara Argentina del Acero (CAA), la producción acumulada de acero crudo entre enero y julio creció 10,7% interanual, con julio cerrando en 377.500 toneladas. La producción de laminados de julio —planos y no planos— alcanzó 319.200 toneladas, un 15% por encima del mismo mes de 2025, aunque el acumulado enero-julio todavía marca una caída del 3,2% respecto del año anterior.

La propia CAA explica la divergencia: la demanda de acero está traccionada principalmente por los sectores energético, minero y agropecuario —con obras vinculadas a Vaca Muerta, proyectos mineros y maquinaria agrícola— mientras que la construcción, la industria automotriz y la línea blanca continúan débiles por la retracción del consumo interno y el parate de la obra pública.

El dato de capacidad instalada de INDEC (UCII) de junio de 2026 confirma esa brecha: las industrias metálicas básicas —donde se agrupa la siderurgia— operaron al 68,7% de su capacidad, por encima del 64,3% de junio de 2025, impulsadas por el alza del 8,2% en la producción de acero crudo. Es uno de los pocos rubros industriales que mejora interanualmente.

El contraste es fuerte con la metalmecánica general. ADIMRA relevó en julio una caída del 4,4% interanual en la producción metalúrgica, con una contracción acumulada del 5,5% en el año y una capacidad instalada de apenas 39,2%, seis puntos por debajo de julio de 2025. El empleo sectorial cayó 2,2% interanual y siete de cada diez empresas relevadas no esperan cambios en su producción para el próximo trimestre. En marzo, el indicador había tocado un piso de 41,6%, con una pérdida acumulada de 21.000 puestos de trabajo desde el inicio de la actual gestión económica, según cifras de la propia entidad.

El caso de Acindar en Villa Constitución, Santa Fe, ilustra la magnitud del ajuste en la rama metalúrgica más ligada al consumo interno y la obra pública: la producción de la planta cayó de 1,2 millones a 600.000 toneladas anuales, la mitad, en el marco del derrumbe de la construcción pública y el ingreso de productos elaborados importados. La compañía extendió por un año más, en acuerdo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el esquema de suspensiones rotativas que alcanza a 2.500 empleos directos, junto con un régimen de pagos parciales de salarios.

El ajuste no es parejo entre provincias

El relevamiento de ADIMRA de julio también permite mirar el ajuste metalúrgico por región, un dato relevante para un sector con fuerte concentración territorial en torno a los polos siderúrgicos y autopartistas del centro del país. Córdoba encabezó la caída con un 7,9% interanual, seguida por Buenos Aires con 5,8%. Mendoza retrocedió 4,6%, Entre Ríos 4,2% y Santa Fe —provincia donde se concentra buena parte de la producción de acero largo del país, incluida la planta de Acindar en Villa Constitución— cayó 3,8%. El presidente de ADIMRA, Elio del Re, calificó la situación como un estancamiento productivo y reclamó medidas para sostener la inversión y el empleo del sector.

La lectura de la propia cámara metalúrgica es cauta hacia adelante: siete de cada diez empresas relevadas no proyectan cambios en su nivel de producción para el próximo trimestre, un dato que contrasta con el discurso de recuperación que circula en el nivel macroeconómico agregado. La combinación de baja demanda interna, ausencia de inversión en obra pública y un tipo de cambio que encarece insumos importados configura, según la entidad, un escenario de recuperación lenta en el corto plazo para la rama metalmecánica no vinculada a energía o minería.

Capacidad instalada por rubro — junio 2026

Rubro Capacidad instalada jun-2026 Capacidad instalada jun-2025 Variación
Industrias metálicas básicas (siderurgia) 68,7% 64,3% +4,4 p.p.
Metalurgia general (ADIMRA, jul-2026) 39,2% 45,2% -6,0 p.p.
Industria manufacturera total (INDEC UCII) 59,1% Fuente pendiente de confirmación oficial

 

Lo que dice el discurso de Rappallini

El eje del mensaje que el presidente de la UIA lleva al acto de este año es explícito: reconocer las distorsiones que atraviesa la industria y plantear qué se necesita para transformarse y competir de manera efectiva. Desde la entidad remarcan que buena parte de esas distorsiones no dependen de decisiones empresariales sino de política pública, en particular la carga impositiva —uno de los reclamos históricos que el Gobierno viene prometiendo revisar sin avances concretos hasta el momento—.

El contraste con la edición 2024 del mismo acto, cuando el presidente Javier Milei visitó la sede de la UIA y cuestionó públicamente al sector por vivir de la protección estatal, marca el clima político de esta conmemoración: menor presencia oficial, ausencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof pese a que la planta anfitriona está en su provincia, y una lectura generalizada del evento como una vidriera de un malestar sectorial que ya no se administra puertas adentro.

De la discusión ideológica al reclamo de gestión

El tono del debate público sobre la industria cambió en dos años. En el acto de 2024, el eje pasó por una discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo: el presidente Milei defendió en esa misma sede el período agroexportador como la etapa de mayor expansión industrial de la historia argentina y cuestionó el esquema de sustitución de importaciones por generar dependencia estatal antes que competitividad genuina. En marzo de 2026, ese cruce escaló cuando el propio mandatario calificó en duros términos a referentes empresariales de peso en la siderurgia y el aluminio, lo que motivó un comunicado de la UIA que habló de expresiones "injustas e infundadas" hacia quienes sostienen la producción nacional.

Hacia septiembre de 2026, con la macroeconomía relativamente ordenada pero la actividad fabril todavía contrayéndose, el reclamo del sector mutó de la discusión ideológica hacia un pedido de gestión concreta: revisión de la carga impositiva, previsibilidad cambiaria y una agenda de competitividad que compense la apertura importadora ya vigente. Es el terreno donde, según referentes de la propia UIA, se dirimirá si 2027 marca el inicio de una recuperación sostenida de la industria o la profundización del esquema de "dos argentinas económicas" que hoy conviven puertas adentro del sector productivo.

Hacia adelante: los motores que sostienen la demanda de acero

El propio informe de la CAA identifica los factores que, más allá del ciclo recesivo de la industria orientada al mercado interno, sostienen y podrían ampliar la demanda de acero en los próximos trimestres. El desarrollo de infraestructura energética vinculado a Vaca Muerta —gasoductos, oleoductos, plantas de tratamiento— requiere volúmenes crecientes de acero tubular y estructural. La expansión de proyectos mineros, en un contexto de mayor actividad extractiva en litio y cobre, agrega otro frente de demanda con horizonte de varios años. La maquinaria agrícola, sostenida por el buen desempeño relativo del campo, completa un tercer pilar que no depende de la obra pública ni del consumo de las familias.

A esto se suma la consolidación macroeconómica que la propia industria reconoce como avance, aun en medio del reclamo sectorial: la desaceleración de la inflación reduce la incertidumbre de precios para contratos de mediano plazo, y el fin del cepo para importar insumos y bienes de capital destraba inversiones que estaban en espera. El desafío que plantean tanto la UIA como la CAA no es macroeconómico sino de competitividad relativa: costos logísticos, presión tributaria y el tipo de cambio determinarán si la recuperación de la producción primaria de acero logra derramar hacia la industria metalmecánica que hoy opera a menos del 40% de su capacidad.

El dato que resume el momento: mientras la siderurgia crece 10,7% en lo que va de 2026 de la mano de energía y minería, la metalurgia que abastece al mercado interno todavía necesita revertir una caída acumulada del 5,5% para volver a traccionar del mismo lado de la cadena de valor.

Una conmemoración que excede el acto central

Más allá del acto de la UIA en Malvinas Argentinas, el Día de la Industria se replica cada año en decenas de localidades del interior productivo, donde la actividad fabril sostiene de manera directa el entramado comercial y de servicios local. En ciudades con fuerte presencia metalúrgica o siderúrgica —desde el cordón industrial de Rosario y Villa Constitución hasta los parques industriales del interior bonaerense y cordobés— la fecha funciona menos como festejo y más como balance de un año exigente, con paritarias de la UOM bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 260/75 discutidas mes a mes en un contexto de actividad dispar según la rama.

Para el sector que provee de insumos y servicios a la cadena del acero, el mensaje que deja este 2 de septiembre de 2026 es doble: hay una ventana de demanda concreta y verificable en energía, minería y agro que ya se refleja en las cifras de producción primaria, y hay una discusión pendiente —impositiva, de competitividad cambiaria y de costo logístico— que la propia UIA y la CAA identifican como la condición necesaria para que esa demanda derrame hacia el resto de la metalmecánica nacional.