Día de la Siderurgia: cómo llega el sector al aniversario 78 del legado de Savio
04 Aug 2026
El 31 de julio la industria siderúrgica argentina conmemoró un nuevo aniversario del Día de la Siderurgia, la fecha que recuerda la muerte del general Manuel Savio en 1948. Setenta y ocho años después, el sector llegó a la efeméride con un semestre de recuperación parcial, un giro productivo hacia la minería y la energía, y un mercado global que obliga a repensar reglas que parecían fijas desde hace dos décadas.
El origen de la fecha: quién fue Manuel Savio
Manuel Nicolás Aristóbulo Savio nació en 1892 y murió el 31 de julio de 1948, a los 56 años, sin llegar a ver en funcionamiento pleno el complejo industrial que había diseñado. Ingeniero militar, en 1930 impulsó la creación de la Escuela Superior Técnica del Ejército y en 1941, a través de la ley 12.709, la Dirección General de Fabricaciones Militares, el organismo desde el que empujó la sustitución de importaciones en materia de acero en un contexto internacional marcado por el cierre de mercados durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
En 1945 se logró la primera colada de arrabio de origen nacional en Altos Hornos Zapla, en Jujuy, el hito que la industria reconoce como el nacimiento de la siderurgia argentina. Dos años después, en 1947, Savio formuló el Plan Siderúrgico Argentino, que derivó en la creación de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA), la acería estatal que durante décadas concentró la producción de acero plano en el país. En su honor se instituyó el 31 de julio como Día de la Siderurgia Nacional, fecha que desde 1972 acompaña también la actividad del Instituto Argentino de Siderurgia (IAS), la entidad sin fines de lucro creada por las principales empresas del sector para centralizar investigación, ensayos y normalización técnica, con sede en San Nicolás de los Arroyos y Buenos Aires.
De empresa estatal a multinacional: el otro tramo de la historia
SOMISA operó como acería estatal durante casi medio siglo, hasta que el 26 de noviembre de 1992, bajo la administración de María Julia Alsogaray, el Estado nacional privatizó la compañía en el marco del programa de reformas de los años noventa. El consorcio comprador estuvo integrado por Propulsora Siderúrgica y Siderca —ambas del Grupo Techint—, la brasileña Usiminas, Vale do Rio Doce y la chilena Compañía de Aceros del Pacífico (CAP). El proceso, que implicó la pérdida de unos 6.500 puestos de trabajo entre 1990 y 1992 por los planes de "racionalización de personal" previos a la venta, dio origen primero a Aceros Paraná y, tras la fusión con Propulsora en 1993, a Siderar SAIC. En 2005, Techint integró Siderar (Argentina), Hylsa (México) y Sidor (Venezuela) bajo una única marca regional: Ternium, la compañía que hoy opera la planta de San Nicolás, la misma ciudad donde nació el plan siderúrgico de Savio.
Cómo se vivió el 31 de julio en las empresas
Entre los anuncios del día se destacó el de Sidersa, la siderúrgica familiar de San Nicolás, que eligió la fecha para formalizar una inversión de 300 millones de dólares en el proyecto Sidersa+: una acería integrada construida desde cero, la primera en el país en cinco décadas. La planta, aprobada bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y con financiamiento de organismos internacionales como la IFC y el BID Invest, producirá acero a partir de chatarra con un perfil de bajas emisiones. Según trascendió, la obra llevaba a comienzos de 2026 un avance del 15%, con primeras pruebas previstas para 2027 y arranque operativo en el primer trimestre de 2028.
El resto de las compañías del sector —Ternium, ArcelorMittal Acindar, Gerdau, entre otras— utilizó la fecha para reafirmar sus planes de inversión de mediano plazo, en un año en el que la Cámara Argentina del Acero (CAA) ya había anticipado, semanas antes, que el mercado atraviesa "profundos cambios" tanto en su estructura comercial como en la macroeconomía local.
A nivel de planta, la fecha también se vivió puertas adentro: Gerdau, por ejemplo, difundió entre su personal un festejo en la planta de Pérez, Santa Fe, en línea con una práctica habitual del sector de conmemorar el 31 de julio con actos internos, reconocimientos a la antigüedad del personal y jornadas de seguridad, más que con anuncios comerciales. El Instituto Argentino de Siderurgia, por su parte, aprovechó la fecha para reafirmar su rol como referencia técnica del sector: sus nueve laboratorios en San Nicolás realizan ensayos, certificación de productos siderúrgicos bajo normas IRAM y tareas de normalización que sustentan buena parte de los protocolos de calidad que hoy exige la demanda minera y energética.
El balance productivo del primer semestre
Los datos que difundió la Cámara Argentina del Acero coincidieron con la fecha: entre enero y junio de 2026 se produjeron 2.126.100 toneladas de acero crudo en el país, un 9,9% más que en el mismo período de 2025 (1.934.700 toneladas). El repunte, sin embargo, no alcanza para recuperar el nivel de actividad previo a la crisis: el semestre quedó casi 15% por debajo de las 2.508.400 toneladas producidas en el primer semestre de 2023.
El comportamiento mes a mes fue errático. Abril tuvo una caída interanual del 19,3% en laminados, mientras que mayo mostró un repunte del 27,6% mensual —aunque todavía 1,8% por debajo de mayo de 2025— traccionado por la demanda de Vaca Muerta, que llegó a explicar una suba interanual del 14% en ese mes puntual. El acumulado enero-mayo de laminados, con todo, cerró 11,4% por debajo del año anterior.
| Período | Acero crudo producido | Variación |
|---|---|---|
| 1er semestre 2023 | 2.508.400 toneladas | — |
| 1er semestre 2025 | 1.934.700 toneladas | -22,9% vs. 2023 |
| 1er semestre 2026 | 2.126.100 toneladas | +9,9% vs. 2025 / -15,2% vs. 2023 |
Fuente: Cámara Argentina del Acero. Datos provisorios sujetos a revisión por parte del organismo emisor.
La lectura técnica del dato es clara: el sector crece contra una base de comparación deprimida, pero todavía no recompone los niveles de 2023. A la debilidad de la construcción y el sector automotriz —los motores históricos de la demanda de acero— se suma la presión de las importaciones: entre enero y mayo de 2026 el ingreso de tubos de acero y accesorios creció 19,6% interanual, en un contexto de sobreoferta global de acero chino que, según advirtió la CAA, ingresa en condiciones de competencia desleal para toda la cadena metalmecánica.
El giro hacia minería y energía
El dato estructural del año no es la variación mensual sino el cambio en el tipo de acero que demanda el mercado local. Según planteó la Cámara Argentina del Acero, la reorientación hacia aceros de alta especialización dejó de ser una apuesta a futuro para convertirse en una respuesta a lo que el mercado exige hoy: los grandes proyectos de cobre y litio en el norte del país y el desarrollo energético de Vaca Muerta pasaron a ser el principal motor de la actividad, desplazando a la construcción residencial como referencia de diseño de producto. Fabricar acero para un gasoducto en Vaca Muerta o para infraestructura minera en la Puna exige tolerancias y controles metalúrgicos que la construcción tradicional nunca demandó, lo que empuja a las plantas locales a certificar procesos y calidades que antes no formaban parte de su mix habitual.
Desde el punto de vista técnico, ese giro implica una demanda creciente de aceros no planos de alta resistencia —barras, perfiles y caños con costura o sin costura— sobre los aceros planos de uso general que dominaron el mix histórico ligado a la construcción y el automotor. Los caños para conducción de gas y petróleo requieren certificación bajo normas API 5L, mientras que las estructuras y equipos para plantas de tratamiento minero exigen aceros de baja aleación con requisitos de tenacidad a bajas temperaturas, en un país donde buena parte de los yacimientos de cobre y litio se ubica por encima de los 3.500 metros de altura. Esa combinación de volumen y especificidad técnica es la que las acerías locales identifican como el nicho a capturar antes de que lo cubra la importación.
El volumen de proyectos que sostiene esa expectativa es concreto. El distrito Vicuña, que integra los yacimientos de cobre-oro-plata Josemaría y Filo del Sol en San Juan y que opera Vicuña Argentina —sociedad de BHP y Lundin Mining—, obtuvo en junio de 2026 la aprobación bajo el RIGI en su categoría más alta. El proyecto arrancó con una inversión inicial estimada en 9.700 millones de dólares, escalable hasta 18.000 millones en la próxima década, y 2026 quedó marcado como el año de mayor actividad constructiva y de capital invertido (capex) del complejo. A eso se suma el litio: en Catamarca, el Gobierno nacional aprobó bajo el mismo régimen un proyecto por 709 millones de dólares, en una provincia que además avanza con emprendimientos como Hombre Muerto West. Argentina concentra cerca del 21% de los recursos de litio identificados en el mundo, con más de veinte proyectos en distintas etapas de desarrollo. Cada uno de ellos es, para la siderurgia, una obra que demanda estructuras, cañerías y equipamiento de acero antes de la primera tonelada de mineral extraída.
Qué dicen los referentes del sector
Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar y actual presidente de la Cámara Argentina del Acero, planteó en el AmCham Summit 2026 que el principal cuello de botella para sostener las inversiones no es la demanda sino el financiamiento: "Necesitamos un mercado que permita acceder a financiamiento de largo plazo para desarrollar proyectos con impacto concreto", sostuvo, y remarcó como logro reciente que la compañía haya podido "acceder a crédito y emitir bonos a diez años por primera vez". Amos ubicó en tres ejes la agenda de competitividad del sector: energía para la producción, tecnología para el desarrollo de talento y logística para llegar a los clientes locales e internacionales. Acindar prevé elevar su inversión a 1.300 millones de dólares en 2026.
Martín Berardi, director de Ternium Argentina y expresidente de la CAA, había advertido en ediciones anteriores del Alacero Summit que el mercado mundial del acero pasó "de una globalización extrema hacia una regionalización muy marcada", un proceso de reshoring que a su juicio abre una oportunidad de reindustrialización para la región, en la medida en que la producción local logre ganar competitividad y una reinserción inteligente en el comercio internacional.
El tablero hacia adelante: corto y mediano plazo
La agenda inmediata del sector tiene un capítulo regulatorio pendiente: entre 2026 y fines de 2027 vencen 39 medidas antidumping que protegen a distintos productos de acero y metalmecánica (52 si se cuenta hasta diciembre de 2028), en un contexto en el que el Gobierno ya redujo de cinco a tres años la duración máxima de este tipo de protecciones y desactivó varias vigentes, como el arancel a los termos de origen chino. La industria plantea que, bajo las nuevas reglas, conseguir renovaciones será más difícil que en el pasado, justo cuando la presión del acero chino sobre los precios internacionales no cede.
En paralelo, el sector ordena su agenda de mediano plazo alrededor de tres apuestas: sostener el ritmo de inversión en acero verde y de baja huella de carbono —con Sidersa como caso testigo—, capturar la demanda de minería y energía que ya viene creciendo por encima del resto de la economía, y recomponer el acceso al crédito de largo plazo que, según reclaman las propias empresas, es la condición para que las grandes obras de infraestructura despeguen. La 23ª Conferencia del Acero del IAS, prevista para octubre de 2026 en Rosario, funcionará como el próximo termómetro público de estas definiciones, con visitas a plantas de Ternium, ArcelorMittal Acindar y Gerdau incluidas en la agenda.
El balance de este 31 de julio deja un dato que resume el momento del sector: la producción crece, pero todavía no alcanza los niveles de hace tres años, mientras la industria que homenajeó a Manuel Savio termina de redefinir para qué mercado fabrica acero.
