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Inoxidable 304, 316L, 430 o dúplex: cómo elegir sin pagar sobrecostos ni sufrir corrosión

16 Oct 2026

El problema: pagar de más o quedarse corto

En acero inoxidable se ven dos errores opuestos, y los dos cuestan plata. Por un lado, compradores que pagan chapa AISI 316 para una campana de cocina que nunca va a ver un cloruro, con un sobrecosto que según el precio del níquel y el molibdeno puede rondar un tercio más que el 304. Por el otro, carpinteros metálicos que colocan AISI 430 en una baranda frente al mar, en la costa atlántica, y a los seis meses tienen picaduras de óxido que ningún pulido resuelve.

La raíz de ambos errores es la misma: tratar al inoxidable como un material único, cuando en realidad es una familia de aleaciones con comportamientos muy distintos.

Qué hace inoxidable a un acero

Un acero es inoxidable cuando tiene al menos alrededor de 10,5 % de cromo. El cromo forma en la superficie una película de óxido de pocos nanómetros, invisible, continua y capaz de regenerarse si se raya. Esa capa pasiva es la que protege. Los demás aleantes cambian la estructura del acero y la resistencia de esa capa frente a distintos agresivos:

  • Níquel: estabiliza la estructura austenítica, que aporta ductilidad, soldabilidad y resistencia a la corrosión general.
  • Molibdeno: mejora mucho la resistencia a la corrosión por picaduras y en rendijas, sobre todo frente a cloruros.
  • Nitrógeno: suma resistencia mecánica y a las picaduras en los aceros dúplex.

Las cuatro calidades que importan en Argentina

CalidadFamiliaComposición base aproximadaMagnéticoPREN aprox.
AISI 430Ferrítico16 – 18 % Cr, sin níquelSí~16 – 18
AISI 304Austenítico18 % Cr, 8 % NiNo (levemente en frío)~18 – 20
AISI 316LAustenítico17 % Cr, 10 – 12 % Ni, 2 – 2,5 % Mo, bajo CNo~24
Dúplex 2205Austeno-ferrítico22 % Cr, 5 % Ni, 3 % Mo, NSí~34 – 35

El PREN (número equivalente de resistencia a las picaduras) se calcula con el cromo, el molibdeno y el nitrógeno. Cuanto más alto, mejor aguanta el acero en ambientes con cloruros. Es una herramienta de comparación, no un valor de diseño.

AISI 430: el ferrítico económico

El 430 no tiene níquel, y por eso es bastante más barato. Es ideal para interiores secos: muebles, revestimientos decorativos, electrodomésticos, bachas de uso doméstico, campanas y equipamiento gastronómico que no está en contacto permanente con agua salada.

La trampa del imán. Muchos compradores verifican el inoxidable con un imán y rechazan el material si se pega. Es un mito: que el imán pegue no significa que no sea inoxidable. El 430 es ferrítico y, por lo tanto, magnético, y sigue siendo inoxidable. A la inversa, un 304 que no atrae el imán en chapa recocida puede volverse levemente magnético después de plegarse o embutirse. El imán distingue familias, no calidades.

Su límite está en la humedad con cloruros y en la soldadura: en ambientes costeros, piletas o contacto con salmueras se pica, y en espesores gruesos soldados pierde tenacidad.

AISI 304: el caballo de batalla

El 304 es el inoxidable más usado en la industria argentina. Su equilibrio entre resistencia a la corrosión, facilidad de soldadura, conformabilidad y precio lo vuelve la calidad por defecto en la industria alimenticia, láctea, frigorífica, bodegas, cervecerías, farmacia y equipamiento gastronómico profesional. Para piezas soldadas de espesor medio conviene la versión 304L, de bajo carbono, que evita la sensibilización y la corrosión intergranular en la zona soldada.

AISI 316L: solo cuando hay cloruros

El 2 a 2,5 % de molibdeno del 316L mejora de forma marcada la resistencia a las picaduras. Es indispensable en ambientes marinos y costeros, en salmueras y salazones, en contacto con ácidos, en piletas con cloro y en procesos químicos o farmacéuticos exigentes. Fuera de esos casos, su sobreprecio no se traduce en ninguna mejora que el usuario vaya a percibir.

Dúplex 2205: resistencia y corrosión combinadas

El dúplex combina una estructura mitad austenítica y mitad ferrítica. Tiene una resistencia a las picaduras claramente superior al 316L, muy buena resistencia a la corrosión bajo tensión y una fluencia de aproximadamente el doble que la de los austeníticos. Eso permite reducir espesores en recipientes y cañerías a presión. Se usa en plantas de celulosa y papel, industria química, desalinización, petróleo y gas, y en instalaciones con corrosión y presión combinadas, como algunas plantas de biodiésel. Su soldadura requiere procedimientos calificados y control del aporte térmico.

Guía rápida de selección

AplicaciónCalidad recomendada
Muebles, revestimientos y electrodomésticos en interiores secos430
Campanas y mesadas de cocina sin contacto con sal430 o 304
Industria alimenticia, láctea, bodegas y cervecerías304 / 304L
Barandas y fachadas en la costa316L
Salmueras, salazones, piletas con cloro316L
Recipientes a presión con cloruros, celulosa, química pesadaDúplex 2205

Costos: dónde se va la diferencia

El precio del inoxidable sigue sobre todo al níquel y al molibdeno, que cotizan en mercados internacionales y varían mucho. Por eso la brecha entre calidades no es fija. El 430, sin níquel, es el más estable y económico. El 304 depende del níquel. El 316L suma el molibdeno y un porcentaje mayor de níquel, y su sobreprecio sobre el 304 se mueve según el momento del mercado. El dúplex, con menos níquel pero más cromo, molibdeno y nitrógeno, tiene precio por kilo alto, aunque su mayor resistencia permite usar menos kilos en piezas a presión. Antes de decidir por precio, conviene cotizar las dos calidades candidatas en la misma fecha y con el mismo acabado.

La terminación también cuenta

Una superficie rugosa retiene suciedad y humedad y favorece las picaduras. Por eso, en ambientes agresivos, un 316L con terminación pulida rinde mejor que el mismo acero con terminación mate. Y después de soldar o de trabajar el inoxidable con herramientas de acero común, hay que decapar y pasivar para eliminar partículas de hierro incrustadas, que son la causa de muchas manchas de óxido atribuidas injustamente al material.

Veredicto

No existe el mejor inoxidable, sino el adecuado para el ambiente. El 430 es la opción económica y correcta para interiores secos, y que pegue el imán no lo descalifica. El 304 es la calidad de trabajo para alimentos, bebidas y la mayor parte de la industria. El 316L se justifica solo ante cloruros, salmueras o ácidos. El dúplex queda para presión y corrosión combinadas. Antes de pedir una calidad, conviene preguntar dónde va a trabajar la pieza. Esa sola pregunta evita la mayoría de los sobrecostos y de las fallas prematuras.