Radiografía del 2025: el sector metalúrgico cerró su peor año desde la pandemia
19 Jan 2026
El año comenzó con números que permitían cierto optimismo. Cerró con ocho meses consecutivos de caída, una capacidad instalada utilizada del 44% y cerca de 12.000 puestos de trabajo menos. El balance del sector metalúrgico argentino en 2025 no admite demasiados matices.
Primer semestre: crecimiento sobre base frágil
El primer trimestre mostró un crecimiento acumulado del 3,6% interanual. Los rubros que lo traccionaron fueron Maquinaria Agrícola, con un alza del 18,7%, y Carrocerías y Remolques, con 23,5%, según datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). Números positivos sobre papel.
El problema era el denominador: ese crecimiento se medía contra el deprimido primer trimestre de 2024. La base de comparación era tan baja que el rebote estadístico no reflejaba una recuperación genuina de la demanda. Ya en marzo, la producción mensual cayó un 1,3% respecto a febrero, y esa tendencia no se revertiría.
Segundo semestre: la caída se consolida
A partir de julio, los mismos rubros que habían liderado el repunte entraron en terreno negativo. El mercado interno no acompañó, la competencia externa presionó y los sectores más expuestos al ciclo económico doméstico acusaron el golpe con claridad:
– Agosto: caída interanual del 6,1% en la actividad general del sector.
– Septiembre: contracción generalizada. Autopartes registró un retroceso del 10,8%; Fundición, del 9,7%.
– Diciembre: caída interanual del 7,1%. Ocho meses consecutivos de retroceso.
La utilización de la capacidad instalada llegó al 44% en diciembre, según informó ADIMRA. Es el registro más bajo desde los meses de cuarentena estricta en 2020.
Importaciones versus producción local: la tensión estructural del año
El comercio exterior del sector tuvo un comportamiento que resume bien la presión que enfrentaron las empresas. Las exportaciones cayeron un 10,4%. Las importaciones de productos terminados crecieron un 18,9%.
A ese diferencial se sumó la derogación del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU), medida que generó reclamos formales de las principales cámaras del sector hacia el Gobierno Nacional. El argumento central: la competencia con productos del exterior que ingresan bajo condiciones que los productores locales no pueden replicar —menores cargas impositivas, costos energéticos subsidiados, y en algunos casos, precios que las cámaras asocian a prácticas de subfacturación— pone en riesgo la viabilidad de talleres con décadas de trayectoria.
Lo que el balance del 2025 deja sobre la mesa
Para los operadores del sector —dueños de talleres, responsables de compras, gerentes de producción— los números de 2025 tienen tres derivaciones concretas:
– Mano de obra calificada que no vuelve fácilmente. La UOM estima que el sector perdió alrededor de 12.000 puestos de trabajo durante el año. La reactivación futura enfrentará un mercado laboral más ajustado en perfiles técnicos específicos.
– Estructura de costos fijos sobre producción reducida. Operar al 44% de capacidad significa que más de la mitad de la infraestructura instalada —máquinas, metros cuadrados, servicios— genera egresos sin contrapartida productiva. En contextos de inflación y tasas elevadas, eso erosiona reservas y márgenes.
– Presión competitiva que no se resuelve solo con eficiencia interna. La apertura importadora obliga a revisar qué nichos de mercado son defendibles y cuáles no, con independencia de cuán eficiente sea la operación. No todos los segmentos metalúrgicos están igualmente expuestos, pero la tendencia general es adversa.
ADIMRA y otras entidades del sector mantienen canales de diálogo con el Ejecutivo. Las conversaciones sobre política industrial, régimen de importaciones y condiciones para la inversión siguen abiertas. Los resultados, por ahora, no se han traducido en cambios que el sector pueda verificar en sus números.
El año 2026 empieza con la misma cautela con que empezó el 2025. La diferencia es que esta vez hay menos margen para que los números del primer trimestre sorprendan al alza sobre bases deprimidas. Las bases de comparación ahora son esos mismos meses de caída.