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Retenciones cero para la industria: el Gobierno cierra un capítulo que la metalurgia venía reclamando hace años

26 May 2026

Línea de producción industrial argentina con maquinaria pesada, retenciones exportaciones acero metalurgia 2026

El 21 de mayo, en el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente Javier Milei anunció lo que las cámaras industriales venían reclamando en cada reunión con el Palacio de Hacienda: la eliminación gradual de las retenciones a las exportaciones de la industria manufacturera. No fue el campo el único destinatario de la noticia. Automotriz, petroquímica, maquinaria y químicos figuran en el cronograma que el ministro Luis Caputo formalizó al día siguiente en conferencia de prensa.

Para la industria metalúrgica argentina, el anuncio tiene un peso específico. El sector lleva meses en retroceso sostenido: en abril de 2026, la actividad cayó 4,3% interanual y acumuló una contracción de 6,2% en los primeros cuatro meses del año, según el informe mensual de ADIMRA. La utilización de la capacidad instalada se hundió hasta el 40,9%, el nivel más bajo de los últimos cuatro años. Elio Del Re, presidente de la cámara, lo resumió sin rodeos: “Cuando tomamos diez máquinas de la industria metalúrgica, casi seis están paradas.”

Qué dice el cronograma oficial

Caputo precisó lo que Milei había esbozado: la reducción no dependerá de cómo evolucione la recaudación mensual. Es un esquema fijo, con costos fiscales ya calculados e incorporados en las proyecciones oficiales. Para la industria, la baja comenzará en julio de 2026 y completará doce pasos mensuales hasta quedar en cero en junio de 2027. La alícuota de partida es del 4,5% para la mayoría de los rubros alcanzados. La reducción es de 0,375 puntos porcentuales por mes.

Sector industrial Alícuota actual (%) Inicio de baja Retención cero Reducción mensual
Automotriz (autos y cuatriciclos)4,5%Julio 2026Junio 20270,375 p.p./mes
Petroquímica4,5%Julio 2026Junio 20270,375 p.p./mes
Química y caucho4,5%Julio 2026Junio 20270,375 p.p./mes
Maquinaria y equipo4,5%Julio 2026Junio 20270,375 p.p./mes
Otros productos industriales4,5%Julio 2026Junio 20270,375 p.p./mes

El costo fiscal de la medida para el segmento industrial es de US$ 25 millones en 2026 y US$ 115 millones en 2027, según las cifras que difundió el propio Ministerio de Economía. El impacto total entre agro e industria en 2026 ronda los US$ 57 millones; para 2028, cuando el esquema esté plenamente ejecutado, superará los US$ 1.200 millones.

Antecedentes: la siderurgia ya tenía su propio capítulo

El anuncio de mayo se suma a una medida anterior que el sector metalúrgico y siderúrgico ya conoce de cerca. En octubre de 2025, el Gobierno había establecido mediante el Decreto 726/2025 la suspensión de los derechos de exportación al 0% para productos de acero, aluminio y derivados destinados a países con aranceles de importación iguales o superiores al 45%. El alcance de ese decreto cubrió posiciones arancelarias NCM que van desde los laminados planos de hierro o acero sin alear en caliente (72.08) y en frío (72.09) hasta los tubos sin soldadura (73.04), el aluminio en bruto (76.01), barras y perfiles (76.04 y 76.05), chapas y tiras (76.06 y 76.07).

Ese decreto venció el 31 de diciembre de 2025 y fue prorrogado hasta el 31 de marzo de 2026. Lo que no quedó resuelto en esa prórroga —la continuidad a partir de abril para el acero y el aluminio bajo la condición del 45% de arancel de destino— no figura explícitamente en el paquete anunciado el 21 de mayo, cuyo foco está en los sectores de transformación industrial, no en los productos primarios de la cadena siderúrgica. Este punto merece seguimiento: la situación arancelaria del acero y el aluminio exportado hacia mercados proteccionistas no está formalmente resuelta en la nueva normativa.

El contexto sectorial que rodea la medida

La UIA respaldó el anuncio con rapidez. La entidad celebró que la medida mejora la competitividad exportadora y favorece la producción con valor agregado, y aprovechó para recordar que la industria aporta el 26,6% de los principales impuestos nacionales. El reclamo implícito es que la carga tributaria total —incluyendo impuestos provinciales y municipales— sigue siendo elevada, y que la rebaja de retenciones, siendo positiva, no agota el problema de competitividad.

Desde el tejido pyme metalúrgico, las señales son más ambiguas. En Córdoba, referentes de cámaras locales señalaron que entre el 44% y el 45% de las industrias provinciales registran números negativos. El presidente de ADIMRA advirtió que la situación es estructuralmente crítica y que la baja de retenciones, por sí sola, no alcanza para revertir una tendencia que incluye caída de demanda interna, competencia de importados chinos y brasileños, y márgenes comprimidos en toda la cadena.

Las principales provincias beneficiadas por el esquema industrial —Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Mendoza, según el documento oficial del Ministerio de Economía— concentran buena parte de la producción de maquinaria, autopartes y bienes de capital que abastecen también al sector agropecuario y a la cadena metalmecánica vinculada al upstream siderúrgico.

Qué significa para la cadena del acero

Para los centros de servicio y distribuidores de materiales planos, el impacto no es directo: las retenciones a la exportación gravan al productor primario cuando vende al exterior, no al distribuidor que opera en el mercado interno. Pero el efecto indirecto existe y es relevante. Una mayor actividad exportadora de los sectores de maquinaria y automotriz implica mayor demanda de insumos: chapa laminada en caliente y en frío, galvanizada, perfiles y caños estructurales. Si el cronograma se cumple y las exportaciones industriales responden, el consumo aparente de acero plano podría recibir un impulso que hoy no está en el horizonte cercano.

La Cámara Argentina del Acero (CAA) no emitió declaración pública al cierre de esta nota. Ternium Argentina y Acindar —los dos productores integrados de acero plano en el país— tampoco publicaron posición oficial. En ambos casos, el impacto más directo de la medida pasa por la demanda derivada: si los sectores de maquinaria y automotriz exportan más, necesitan más acero.

Pendiente: el decreto reglamentario

Al momento de publicación, el cronograma fue presentado en conferencia de prensa por Caputo pero aún no fue formalizado en el Boletín Oficial. Milei anunció que el Ministerio de Economía informaría los detalles “en estos días”. Caputo confirmó el esquema el 22 de mayo, pero el decreto o resolución que le da fuerza normativa estaba pendiente. Sin instrumento legal publicado, la certeza que el ministro prometió —“estos anuncios son fijos, programados”— depende aún de que la conversión a norma ocurra sin modificaciones.

Para la metalurgia argentina, que acumula cuatro años de caídas intermitentes y opera hoy con más de la mitad de su capacidad ociosa, el cronograma oficial es una señal. Si se materializa en tiempo y forma, será la primera medida de este ciclo que apunta específicamente a mejorar la ecuación exportadora del sector transformador de acero. Alcanzará para reactivar el aparato productivo es una pregunta que, por ahora, los números no responden.