Ternium Siderar subió la chapa LAC y LAF, bajó la prepintada
22 Jul 2026
Ternium Siderar aplicó desde el lunes 20 de julio un ajuste de precios diferenciado por línea de producto en su portfolio de chapas: subas para los laminados sin revestir y una baja puntual en uno de los productos revestidos. Según pudo confirmar SIDERDATO a través de centros de servicio a nivel nacional, la chapa laminada en caliente (LAC) subió 3% y la laminada en frío (LAF) subió 2%, mientras que la chapa prepintada bajó 3% y la galvanizada no tuvo variación.
El movimiento llega en un momento en que la siderúrgica viene de cerrar 2025 con una mejora de rentabilidad y proyecta para 2026 una recuperación gradual de la demanda interna, apoyada en los sectores agropecuario, minero, energético y en una mejora de la actividad de la construcción. La diferenciación entre líneas —subas en los productos base y ajuste a la baja en uno de los revestidos— marca una estrategia de precios más quirúrgica que los movimientos generalizados que caracterizaron gran parte de 2023 y 2024, cuando las listas solían moverse con un porcentaje único para todo el portfolio de chapas.
El dato surge de relevamiento directo entre centros de servicio de distintas regiones del país, que ya operan con la lista actualizada desde el primer día hábil posterior al fin de semana del 18 y 19 de julio.
El detalle por línea de producto
La lista de precios actualizada al 20 de julio quedó de la siguiente manera para las cuatro familias de chapa que componen el grueso de las ventas de Ternium Siderar en el mercado interno:
| Producto | Variación | Vigencia |
|---|---|---|
| Chapa laminada en caliente (LAC) | +3% | 20/07/2026 |
| Chapa laminada en frío (LAF) | +2% | 20/07/2026 |
| Chapa prepintada | -3% | 20/07/2026 |
| Chapa galvanizada |
Sin cambios |
20/07/2026 |
La suba de la LAC por encima de la LAF replica un patrón habitual en los reacomodamientos de precios de la compañía: el laminado en caliente, al ser la base sobre la que se procesan buena parte de los productos de mayor valor agregado, suele ser la variable de ajuste más sensible a los costos de materia prima y a la referencia internacional del HRC (hot rolled coil). La laminada en frío, con un proceso productivo adicional, absorbe una porción menor del ajuste.
El caso de la prepintada es el que más llamó la atención entre los distribuidores consultados. Se trata del único producto de la lista con una baja nominal, y ocurre en un segmento donde Ternium compite tanto con producción nacional de terceros como con la importación de bobina prepintada, particularmente sensible al tipo de cambio y a la política arancelaria vigente. Una baja de precio en ese segmento apunta a sostener volumen de venta en un producto con mayor exposición a sustitución.
La galvanizada, en cambio, quedó sin cambios respecto a la lista anterior. Es la línea con mayor peso en la construcción en seco y en techos, con demanda relativamente estable en el corto plazo, lo que explicaría la decisión de no modificar su precio en este movimiento puntual.
Qué representa cada línea en la cadena de valor
La chapa laminada en caliente es el producto de mayor volumen dentro del portfolio de planos de Ternium Siderar y la base de la que se derivan, mediante procesos posteriores, buena parte del resto de los productos de la lista. Se utiliza sin transformación adicional en estructuras metálicas, tubos, maquinaria agrícola y recipientes a presión, y también como insumo para la chapa laminada en frío, que agrega un paso de reducción de espesor en frío para lograr mejor terminación superficial y tolerancias más ajustadas, típicas de la industria automotriz, de electrodomésticos y de perfilería liviana.
La chapa galvanizada y la prepintada son, en cambio, productos revestidos: parten de una base laminada en caliente o en frío según el espesor requerido y suman una capa de cinc, en el caso de la galvanizada, o una capa de pintura aplicada en línea continua, en el caso de la prepintada. Ambas están orientadas a aplicaciones donde la resistencia a la corrosión es determinante —techos, cerramientos, cámaras frigoríficas, artículos para el hogar— y compiten en un segmento del mercado con mayor presencia de oferta importada que el de la chapa negra sin revestir.
Esa diferencia de exposición a la competencia externa ayuda a explicar por qué el ajuste no fue uniforme: la chapa base, con menor sustitución posible en el corto plazo, convalida más fácilmente una suba, mientras que los productos revestidos, con mayor variedad de proveedores disponibles, tienen menos margen para trasladar aumentos sin resignar volumen.
Contexto: una siderúrgica que mejora rentabilidad en un mercado global complejo
El ajuste de Ternium Siderar se da en un contexto donde la compañía —a nivel consolidado regional— cerró 2025 con una mejora sustancial de rentabilidad. Ternium reportó una ganancia neta de 303 millones de dólares en 2025, un 74% superior a la del año anterior, con una proyección de mejora adicional del EBITDA ajustado para el primer trimestre de 2026, apoyada en un mayor precio realizado por tonelada tanto en México como en Brasil.
Para Argentina en particular, la compañía había señalado que espera que la demanda de acero continúe recuperándose de forma gradual durante 2026, impulsada por la reactivación de la actividad agrícola, minera y energética, además de una mejora incipiente en la construcción. Ese diagnóstico es consistente con el tipo de ajuste aplicado: selectivo, sin trasladar una suba pareja a todas las líneas, y con una corrección a la baja justamente en el producto más expuesto a la competencia importada.
El escenario internacional sigue siendo un factor de fondo relevante. El exceso de capacidad instalada en China continúa empujando exportaciones de acero a precios bajos hacia distintos mercados, lo que llevó a Estados Unidos, la Unión Europea y México a reforzar barreras arancelarias durante los últimos meses. Ternium, con una matriz de ventas en la que predomina el mercado interno en sus tres operaciones principales (México, Brasil y Argentina), queda parcialmente amortiguada frente a esa presión externa, aunque no aislada: la sustitución de productos importados sigue siendo un factor de referencia para fijar precios en los segmentos más expuestos, como el de la chapa prepintada.
Analistas del mercado local vienen señalando además una mejora esperada en el margen por tonelada de la compañía durante 2026, en un escenario donde el consumo aparente de acero en el país todavía se encuentra por debajo de los niveles previos a la crisis de 2018-2019, lo que deja margen de recuperación de volumen para el conjunto de la industria.
Ternium opera en Argentina con una capacidad instalada de acero terminado que forma parte de un esquema regional de 12,3 millones de toneladas anuales entre sus distintas plantas en las Américas, con el complejo de General Savio, en San Nicolás, como principal centro industrial local. Esa escala le permite a la compañía administrar listas de precios diferenciadas por línea de producto con mayor precisión que jugadores de menor tamaño, ajustando cada familia según su propia dinámica de oferta, demanda y exposición a la competencia importada, en lugar de aplicar un porcentaje único a todo el portfolio.
El propio informe de resultados de la compañía correspondiente al primer trimestre de 2026 había anticipado un aumento en el valor de los inventarios de productos de acero, explicado principalmente por mayor volumen físico y no por acumulación de stock a la espera de mejores precios, lo que es consistente con una lectura de demanda en recuperación más que de sobreoferta interna.
Cómo lo interpretan los centros de servicio
Entre los centros de servicio consultados por SIDERDATO, la lectura del movimiento es doble. Por un lado, confirma que la referencia de la LAC y la LAF sigue firme, en línea con el rol de la chapa base como insumo transversal para maquinaria agrícola, estructuras metálicas, tubos y autopartes, todos segmentos que muestran mejor ritmo de pedidos en lo que va del año. Por otro lado, la baja en la prepintada se lee como una señal de competencia más activa en ese segmento específico, donde el margen de maniobra de precio suele ser mayor por la variedad de proveedores —nacionales e importados— disponibles.
Para los distribuidores, el reacomodamiento implica una revisión inmediata de listas propias, especialmente en obras con presupuestos ya cerrados sobre la base de la lista anterior. La práctica habitual del canal es trasladar el ajuste de LAC y LAF a los productos que utilizan esas chapas como insumo —perfiles, caños estructurales, chapa conformada—, mientras que la baja en prepintada probablemente se traslade con mayor rapidez dado el contexto competitivo del segmento.
El otro efecto inmediato es sobre el stock ya adquirido a precio anterior. En los centros con mayor rotación, el diferencial entre el costo de reposición y el precio de venta del material comprado antes del 20 de julio suele generar, durante las primeras semanas, un margen adicional transitorio en LAC y LAF, y el efecto inverso en la prepintada, donde el material comprado a precio viejo queda temporalmente por encima del nuevo costo de reposición. Ese desfasaje es habitual en cada reacomodamiento de lista y tiende a normalizarse a medida que rota el inventario.
En el segmento de la construcción en seco y la obra liviana, donde la chapa galvanizada tiene mayor incidencia, la ausencia de cambios en esta lista se interpreta como una señal de estabilidad de corto plazo para presupuestos ya en ejecución, en un momento del año en que buena parte de las obras privadas define proveedor y condiciones para el segundo semestre.
El impacto en la metalmecánica
Para el segmento de PyMEs metalmecánicas, que consume LAC y LAF como insumo directo para piezas, estructuras y bienes de capital, el aumento se traduce en una revisión de costos que, en la mayoría de los casos, no se traslada de inmediato a los precios de venta finales por la competencia dentro de cada rubro. Las cámaras del sector vienen señalando que la relación entre el costo del acero y el costo laboral —este último actualizado mes a mes según la escala salarial de la Rama 17 del CCT 260/75— sigue siendo uno de los principales puntos de tensión para la estructura de costos de los talleres y fábricas de menor escala, más aún en un contexto de recuperación todavía desigual entre distintos rubros de la industria.
En maquinaria agrícola en particular, uno de los principales consumidores de chapa laminada en caliente de mayor espesor, el aumento llega en un momento de mejora relativa de la demanda, asociada al desempeño de la campaña agrícola y a un tipo de cambio que, hasta el momento, no erosionó de forma significativa la competitividad de la producción nacional frente a la importación de maquinaria terminada.
Qué mirar de acá en adelante
El próximo dato relevante para dimensionar el impacto real de este movimiento será el reporte de despachos de acero del segundo semestre, que permitirá ver si la suba en LAC y LAF vino acompañada de sostenimiento de volumen o si, como ocurrió en otros períodos, generó una pausa en las compras hasta que el mercado convalide el nuevo nivel de precios. La evolución del tipo de cambio y de la política arancelaria sobre productos revestidos importados será, a su vez, la variable a seguir para saber si la baja en la prepintada es un ajuste puntual o el inicio de una estrategia de precios más agresiva en ese segmento específico.
La comparación con reacomodamientos anteriores del sector también será un punto de referencia. En los últimos ajustes de lista de otras siderúrgicas del mercado interno, la tendencia había sido aplicar porcentajes similares a todas las líneas de producto, por lo que la segmentación de este movimiento de Ternium Siderar —con una línea a la baja incluida— marca una diferencia respecto al patrón más habitual, y podría anticipar ajustes igual de selectivos por parte de otros productores en las próximas semanas, en función de cómo evolucione cada segmento específico de la demanda.
Por ahora, el dato consolidado es el que surge de la propia lista de precios: LAC y LAF más caras desde el 20 de julio, prepintada más barata y galvanizada sin cambios, un movimiento que no repite el patrón de suba generalizada de otros reacomodamientos recientes del sector.
